lunes, 13 de julio de 2009

La lenta agonia del sapo partero

El otro día, nuestros pasos nos llevaron a Peñalara. Hicimos la ruta de las lagunas para hacer cumbre por el paso de los Claveles. Hasta aquí todo bien. Mejor dicho: muy bien.
Sin embargo, en la laguna de Los Pájaros, vimos cómo una de las "vigilantas" del parque sacaba a las vacas de la laguna y, evidentemente, echaba la bronca al dueño de un perro que iba suelto y por libre. Lo del perro, vale, normal. Pero, ¿lo de la vaca?. Pues nada, a preguntar. Y menos mal. Hablando con ellas te das cuenta de que no tienes ni idea de por donde andas: no nos preocupamos...
Resulta que en el parque hay un problema que se da a nivel nacional: un hongo que afecta a los anfibios y los mata al pasar a la fase adulta. Impresionante. No teníamos ni idea. El fulano éste se llama Batrachochytrium dendrobatidis y viene a ser algo así como la peste del sapo partero.
El origen parece ser que está tanto en el hombre como en los animales que llevamos. Es muy simple: lo llevamos en las botas, en la piel, en el pelo... y lo pasamos de una laguna a otra. De un parque a otro. De una provincia a otra...
La solución parece poco fácil. A la bajada entramos en la zona de información que está al comienzo de la ruta, en Cotos, y descubrimos junto con la chica que estaba allí trabajando (muy agradable, por cierto), que allí mismo tienen un "acuario" donde han reconstruido el hábitat del sapo partero y los crían libres del hongo para luego soltarlos. La chica nos contó todo con detalles y salimos de allí impresionados y encantados de la conversación.
Creo que los que consideran al parque de Peñalara como el salón de su casa, que son muchos y cada vez peores, deberían de reflexionar junto a los que realmente nos gusta la montaña acerca del daño que, involuntariamente podemos hacer al monte.
En este enlace, puedes leer algo más acerca de este hongo.
Y de los que consideran que Peñalara es cómo el son de su casa, es para hablar y reflexionar largo y tendido. Nada mejor para ello que pases por allí, por la "ruta de la coca-cola" que diría Jesús Calleja, y te quedarás impresionado de la fauna que acude y cómo acude: tacones, abrigos de "domingo", chancletas de playa, deportivas en nieve, personal comiendo pipas y tirando las cáscaras al suelo almohadillado, etc etc. Toda una fauna.
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