domingo, 23 de agosto de 2009

Pequeño susto!

La noche del viernes, paseando con Simba por la zona del cementerio, me llamó la atención un resplandor naranja en la zona del Alto Zamarra (ó alto de la casilla). Vamos, allí donde la N-VI corona un pequeño "puertecillo" para comenzar a bajar hacia las Navas de San Antonio.
Te quedas unos segundos mirando, sabiendo perfectamente lo que estás viendo, pero algo dentro de te dice que "seguro que es otra cosa". Pero no, era un incendio. El primer susto del año... que yo sepa.
Afortunadamente, la policía ya estaba allí e inmediatamente salieron los bomberos en el camión.
Los vi ligeramente, pero si que me llamó la atención algo: no vi trajes especiales, monos.... y seguidamenbte le das al coco:
En la mili tuve la ocasión de convivir con los compañeros que servían en bomberos, y conocer algo este mundo. Yo estaba con mis ordenadores y con los papeles de mis reclutas (que me consideraban como un oficial.... cuando yo era igual que ellos pero con "tres meses más de mili"), mis cuadrantes de grupos, mis peleas con la torre.... vamos, que mucha acción no tenía. Por eso me llamaba la atención el resto de destinos que si tenían acción. Y uno de ellos era el de bomberos. A la hora de probarte sus trajes, de manejar lanzas de agua con nosecuantos kilos de presión, a la hora de ver cómo se preparaban mediante simulacros con fuego real para cualquier tipo de siniestro (y no solo un desastre aéreo), es cuando realmente valoras su función. La función de los bomberos profesionales.
Seguro que hay gente que valora esta profesión porque les ha salvado la casa, el coche,... la vida. Sinceramente, me quedo con mi forma de valorarlos.
Sin embargo, el viernes no vi en el camión de bomberos (era de noche, iban deprisa,...) el movimiento y el equipamiento de mis compañeros de mili, bomberos profesionales a la fuerza pero con gran devoción (sin ánimo de menospreciar a nadie, que una cosa es cierta, para ponerse delante de un fuego hay que tener "cojones", con perdón).
Estos pensamientos, ó reflexiones en voz baja, te llevan a plantearte muchas cosas mientras que Simba se hace fuerte siguiendo los rastros de otros perros y se hace con el territorio. El principal pensamiento que te viene es: ¿estamos realmente preparados para un siniestro de importancia?. Si alguien se queda atrapado en una casa, un local, una nave,... ¿quién va a entrar a por él?. En caso de accidente en el pueblo ¿quien puede desencarcelarle mientras que los compañeros mitigan posibles conatos de incendio?. En caso de derrumbe de un edificio, ¿realmente hay un equipo preparado para el primer rescate antes de que lleguen más efectivos de fuera?.
Seguro que piensas que me he pasado, que nunca pasa nada. Que sólo hay edificios pequeños que son fáciles de remover, que los edificios grandes son modernos y seguros, que en las calles no se corre con los coches por lo que es difícil que alguien se atrape en su vehículo,.... Si, cierto. Pero, ¿no te planteas la necesidad de tener equipos profesionalizados con varios vehículos y equipamientos varios, ya no para siniestros NBQ (Nuclear, Biológico, Químico), si no para incendios, derrumbes, accidentes,... Piensa que los primeros momentos son los más importantes en un rescate. Piensa que llevar un pequeño extintor en el coche puede ser la diferencia entre un "pequeño siniestro" y un "siniestro total" de un vehículo. Yo lo pienso.
Estuve un tiempo viviendo en Artà, un puebluco de Mallorca muy pequeño pero que tenía cosas muy interesantes para el tamaño que tenía. Y una cosa por la que destacaba era por el parque de bomberos que tenía. Situado en las afueras, saliendo hacia la carretera de Capdepera, tenía un edificio mediano con varios vehículos y siempre veías a bomberos paseando por las instalaciones preparados para salir en cualquier momento. La verdad, que lo envidio.
En El Espinar hay, creo, un par de vehículos. Uno seguro que con motobomba (el "nuevo"). El otro, ni idea. En caso de siniestro, se cuenta con el apoyo inestimable de las flotas y equipos de Iberpistas y se queda a la espera de que vengan refuerzos de fuera (Segovia, helicópteros de Madrid,...). Pero una cosa es cierta, el primer ataque lo tenemos que hacer nosotros. Desde el pueblo. Y sea la hora que sea.
Por otra parte, me han confirmado que sigue adelante el proyecto de una Agrupación Local de Protección Civil en el municipio. Me parece una gran idea y yo me apunto.
Y como Simba ya ha conquistado de nuevo el entorno del cementerio a base de marcar los arboles y piedras, me vuelvo a mi casa tranquilo tras comprobar que las llamaradas naranjas se han cambiado por puntitos dispersos también naranjas e intermitentes.
Un pequeño susto. Y la próxima vez, ¿que puede pasar?.
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