viernes, 23 de mayo de 2008

Motos coches y otros habitantes del asfalto.

Durante los últimos días se está llevando a cabo una campaña mediática para que todos los conductores tengamos cuidado con las motos. Perdón, con los que conducen motos, diría yo. La verdad, no se tú, pero a mi ya me ha tocado algún que otro susto de un "locomoto" que no se de donde sale pero que está ahí!! Por lo tanto, desarrollas un sexto sentido, un radar buscador de motos. Vamos, que si había pocas cosas en las que fijarse, ahora tienes que prever que un locomoto te arrolle por "cruzarte"...
Y eso que me gustan las motos, que si no..... pero, como en todas partes, hay gente estupenda (la mayoría), y luego están los niñatos y los locomotos. Estos dos últimos tipos no son conscientes de que ellos a 100 km/h están muertos en caso de impacto. Yo voy en un coche, y mi daño personal seguramente nunca sea como el suyo. ¿No es más fácil aumentar las campañas contra estos "seudomotoristas"?. Te aseguro que al autentico motero le vemos todos porque sabe circular y es menos probable que sufra un accidente, salvo, claro, que pille al típico aspirante a Fernando Alonso de turno, ya que en los coches, como en el caso de los moteros, hay de todo... incluidos niñatos y autolocos. Menuda fauna! Que triste cuando oyes a uno de estos niñatos contando sus aventuras con su flamante ataúd con ruedas de aleación NASA tirado por 240 caballos. Es muy triste. Y encima la gente los ríe y que que guai y que que hombre eres.... Muy triste.
¿si a todo esto le sumamos ciclistas en pelotón? pues ya está liada... Da pánico la carretera. Yo seguiré, si Dios quiere, con mi burra montañera que ahí solo los locomotos cabreros y los 4x4 ó algún corzo distraido, son nuestro peligro. Pero de esto ya hablaremos otro día. Que también, como en todas las tribus, hay de todo, y en bicicleta de montaña también los hay que van "haciendo amigos".
También es cierto que, estando todo el día en la calle, a mi y a ti seguro que alguien nos habrá metido dentro de uno de estos grupos de cafres en alguna ocasión, que de las burradas no nos libramos nadie, salvo los que nunca salen de casa. Pero te aseguro también que, en mi caso y seguro que en el tuyo, nunca es a propósito. Y nunca alardeo de ello, más bien al contrario, cuando pasa algo, no se donde meterme...
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