lunes, 28 de mayo de 2007

Elecciones 2007.

A pesar de que esto esté publicado el lunes 28, realmente lo estoy escribiendo el domingo después de acudir a votar. He ejercido de ciudadano. Algunos pensarán que soy un “pringao”, que no hay que votar, que todos son iguales y que eso de votar al menos malo no vale. Dirán tantas cosas…. Sin embargo, me han confirmado cuando he ido a votar que ya casi el 50% de los de mi mesa habíamos acudido. Por algo será.

Yo les respondería a esos que no entienden porque voto continuando con unas declaraciones que he escuchado esta mañana en la radio: Una mujer decía que iba a votar, sobretodo, por lo que mujeres como Clara de Campoamor tuvieron que pelear para que ella ahora pueda votar. Continuando con estos pensamientos, me sentiría culpable si no fuera a votar. La cantidad de gente que se ha quedado en el camino peleando para que yo ahora pueda votar. Casi el ir a votar ha sido un homenaje a toda esta gente. Se lo debo.

Yo le preguntaría a la gente que no ha ido a votar: ¿Serías feliz si te impusieran tus dirigentes, sin opción de poder decir mediante tu voz y tu voto: quiero que me gobierne menganito? Yo no. Por eso voto. Diréis que luego tenéis tanto derecho como yo a quejaros y a opinar de vuestros gobernantes. Yo creo no. Antes hay que mojarse.

Por otra parte, tengo delante de mi las promesas de los distintos partidos que se presentan en El Espinar. Dan risa. Estoy harto de que me prometan desde hace años que el palacio de los Marqueses de Perales (Palacio del esquileo) y el Convento de Santa Isabel por poner dos ejemplos claros, los van a recuperar… Demagogia. Si vamos a la Real Academia de la Lengua, define la demagogia como “Práctica política consistente en ganarse con halagos el favor popular. Degeneración de la democracia, consistente en que los políticos, mediante concesiones y halagos a los sentimientos elementales de los ciudadanos, tratan de conseguir o mantener el poder”. Fíjate que la RAE dice “degeneración de la democracia”. Más claro agua, ó como dice un buen amigo “blanco y en botella….”.

Bien es cierto que se tratan de muy buenas acciones y mejores intenciones. De eso no le falta a nadie y yo no lo pongo en duda. Si coges las promesas de hace cuatro años del partido ganador y tedas un paseo por tu localidad, seguro que no logras cuadrarlo. Algo no coincide. Si no los has guardado, te propongo un juego sencillo: guarda todas las promesas que te han ofrecido y dentro de cuatro años hablamos.

En localidades “pequeñas” como es El Espinar, prácticamente sabes de qué pie cojea cada uno de los que se presentan. Por lo tanto, muchas veces se vota a menganito, no a unas siglas. Con unos habrás tenido tus más y tus menos, de otros habrás oído esto y aquello. De algunos otros conocerás su trabajo profesional y tendrás una opinión muy personal. Y seguro que a alguno ni le conoces….

En una localidad grande, como Segovia, Valladolid, Madrid, Barcelona,…. imagino que esto será menos relevante.

No se como quedará el ayuntamiento de El Espinar durante la siguiente legislatura. Yo les pediría que fueran algo más modestos:

· Que no sean tan ostentosos y se compren esos flamantes coches al poco de entrar en el ayuntamiento. ¿Antes no se lo podían comprar? ¿Es tan buen negocio entrar? ¿se lo habrían comprado de estar en su antiguo trabajo?
· Que no vayan por la calle como si fueran el Mío Cid. Sólo son trabajadores para y del pueblo. Y punto. Dentro de cuatro años a ver con que cara nos miran… muchos se quedan sin vergüenza para poder mirarte a los ojos. Y lo saben, pero se la suda. Ya ha hecho su negocio personal. A mi no me importa que mi alcalde lleve el mismo coche que tenía cuando llegó. Por mi que no lo haga, en serio.

Recuerdo una noticia que salió la semana pasada en las noticias de la TVE2. En una localidad del Reino Unido existe la costumbre de pesar a sus dirigentes antes y después de su legislatura. Asocian el aumento de peso a su calidad como dirigente. Si aumenta de peso, “algo” habrá hecho…. Si se mantiene ó disminuye, eso es que ha sido honesto. Podríamos hacerlo pesando las propiedades, negocios y cuentas corrientes. Es curioso lo que se ve por la calle. Y si la filosofía de esta localidad es cierta, ya no se que pensar…. Es como cuando compras plátanos y te los venden verdes con el argumento de que mañana te los puedes comer. ¿Sabrás tú como me gustan a mí los plátanos? Se trata de venderlos. Luego tú te lo comes. Pero sólo era una opinión.
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